Que No nos Controle lo que No Controlamos

Podemos entregar el control parcial sobre nuestras vidas a cosas que están fuera de nuestro control, permitiendo que determinen nuestro humor, nuestra actitud, nuestra visión y lo que hacemos -o no hacemos. Cualquiera que sea el estímulo externo, solo tiene poder sobre nosotros si lo permitimos.

Si sos una persona que suele estar enojado, o cargado de negatividad debido a cosas que están fuera de tu control, acá un par de ideas de como podés recobrar el poder.

 

No Prestarles Atención.

Permitir que hechos y acontecimientos sobre los que no tenemos ningún control -la política, eventos globales o conflictos con las creencias y acciones de otros- nos generen enojo, infelicidad o un estado general negativo, es darles poder y dejar que afecten negativamente nuestra calidad de vida y nuestra felicidad.

Cuando éramos jóvenes (más que ahora) la política, lo que hacían los líderes mundiales o lo que pensaban los demás nos importaba poco y nada, en parte porque nuestro foco de atención era otro –pasarla bien, estar con amigos, etc- y en parte porque lo que ahora dispara nuestra atención entonces no nos importaba.

Prestarle atención a aquello sobre lo que no controlamos y que nos amarga la vida es otorgarles un poder que no se merecen.

 

Negarles Nuestro Tiempo.

Todo tiempo que pasamos ocupándonos de lo que está fuera de nuestro control es poder que le cedemos a ese hecho.  

Nuestra inhabilidad de evitar una prensa con sobrecarga sensacionalista diseñada para tocar nuestras emociones, es un hábito que con seguridad nos generará un estado mental más negativo que positivo. No nos puede afectar aquello que nos es invisible. 

Las redes sociales están optimizadas para mantenernos enganchados en aquella plataforma de nuestra preferencia, dándonos un goteo continuo de negatividad.

Cuanto más tiempo le demos a estos medios más control sobre nuestro estado tendrán.

Hay mejores formas de usar nuestro tiempo, hay canales y medios que no están politizados o con el propósito de incentivar nuestras emociones negativas. Al quitarle tiempo a la fuente de la negatividad, estamos eliminando el poder de que controlen nuestra actitud.

 

Resignificar y Diálogo Interior.

Nuestros pensamientos son básicamente conversaciones que tenemos con nosotros mismos. En muchos casos lo que nos decimos no es verdad. Pero parece y se siente cierto, aunque no lo es. Si decimos, “que desastre” indudablemente lo sentiremos así, aunque no sea tan desastroso cuando lo comparamos con algo realmente desastroso.

Buena parte del tono nuestra conversación interior estará determinada por la visión o interpretación que tenemos del hecho, en otras palabras, el significado que le damos a dicho acontecimiento.

No es lo mismo la respuesta emocional que nos puede producir alguien que nos hace esperar más de la cuenta antes de recibirnos, si creemos que está intentando manipularnos, a que si creemos que esa persona ha tenido un percance inesperado o a que es lo normal en una reunión de negocios.

Quizá las cosas a las que les damos atención y “más” significado del que se merecen son simplemente “inconvenientes” o “desafortunadas” y difícilmente afecten de forma negativa nuestros objetivos, nuestra vida y nuestra felicidad.

Buena parte de nuestra calidad de vida estará determinada por el significado que el damos a las acciones de los demás y el diálogo interior que nos producen. Al re-significar las cosas que están fuera de nuestro control debilitamos el control que ejercen sobre nosotros, permitiéndonos ser más positivos, optimistas y con mejor actitud.

 

Que Hacer en Vez.

Nuestro tiempo, nuestra atención y las cosas a las que le damos importancia deberían ser aquellas que están bajo de nuestro control o, como mínimo, bajo nuestra influencia, empezando por nuestro estado emocional, nuestra actitud, nuestra perspectiva y nuestro comportamiento de cara a la vida. No estoy diciendo que esto sea tarea fácil, pero el resultado bien vale la pena.

Somos una colección de hábitos, nos hemos creado a través de nuestras vidas. Si queremos ser felices, optimistas, empoderados debemos empezar a eliminar o apartar las fuentes de nuestra negatividad, empezando con identificarlas y reemplazarlas por cosas más beneficiales, como gratitud, contribución, ayuda, nuestras metas y nuestras relaciones.

Nuestro mundo se parecerá mucho a como lo enfocamos, el significado que le damos a las cosas y lo que nos decimos.

No tiene demasiado sentido preocuparnos por aquellas cosas que no controlamos, en vez es mejor emplear nuestra energía en aquellas cosas que podemos cambiar, lo que nos mantendrá positivos y mirando al futuro y no hacia atrás.

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